Para potenciar un saber que permita superar las visiones ideologistas y doctrinarias que a menudo han tipificado la presencia de la historia en las aulas, y frente a la historia adoctrinadora basada en relatos no demostrados que sólo puede afrontarse, por parte de los alumnos, sobre la base de la memorización acrítica, los autores presentan una propuesta desacomplejada que pone el énfasis en la enseñanza del método. Se plantea la importancia del concepto tiempo y su medición, y una didáctica de conocimiento del pasado basada en la interpretación y juicio crítico a las fuentes.
Índice
Presentación El conocimiento de las convenciones
temporales es esencial para concebir el tiempo El
dominio de las unidades y medidas del tiempo es
indispensable para avanzar en la comprensión del tiempo
histórico Cualquier dinámica de enseñanza-aprendizaje de
la historia exige trabajar a partir de las fuentes del
pasado Las fuentes primarias son idóneas para
fundamentar la enseñanza-aprendizaje de la historia en
una perspectiva científica Las fuentes secundarias nos
ofrecen información sintética y elaborada sobre el pasado
El trabajo sobre el patrimonio nos conecta con el pasado
y permite la observación objetiva y el desarrollo de
métodos de análisis histórico El conocimiento científico
del pasado debe basarse en la utilización de fuentes
sometidas a un juicio crítico La causalidad histórica es
uno de los conceptos estructurantes de la historia La
empatía histórica es necesaria para entender los límites
y condicionamientos de personas de otro tiempo La
simulación y los juegos de simulación son útiles para
vivir y comprender el pasado Los saberes de la historia
deben socializarse a partir de técnicas de comunicación,
didáctica y difusión La historia es el conocimiento
científico del pasado Epílogo. Historia, nuevas
tecnologías y revolución didáctica. Para saber más.
Glosario. Referencias bibliográficas.